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lunes, febrero 19, 2007

El triángulo, superficie

Anselmo salió del taller y recogió a los niños. Pasó primero por la guardería, luego la escuela. Cuando enfiló para la casa comentó:
- y si pasamos por la playa a jugar a la pelota un rató?, todavía hay tiempo...,
La cara de alegría fue suficiente respuesta. Alguien tendría que despabilar a su papá, se estaba perdiendo la mejor edad de sus hijos. Detuvo el furgoncito cerca del muelle, y bajaron a las corridas, puro grito y diversión. Juance, feliz, llevaba el balón, detrás los demás.
Armaron dos arcos, y comenzó el partido..., los chicos reían, Anselmo miraba hacia la cantina, le parecía haber visto llegar al padre...
Juan pasó derecho a la terraza, buscaba a la dueña del convertible, sin su anillo de casado y con su caracterización de hombre incomprendido, registraba el lugar buscando la presa. La semana habia sido muy pesada en el trabajo, además Luly lo tenía cansado con sus constantes quejas... Le vendría bien un "recreo"..., y la vió.
Esas piernas..., largas, bronceadas, la silueta perfécta, el pelo largo y ondulado, la ropa elegante sin llamar la atención... había dinero, belleza, se palpaba la buena vida, Juan se presagió un atardecer de lujuria...
Ella lo vió, no la había reconocido, su sonrisa mezclaba sorpresa y placer, su gesto al mirarlo fue de recuerdos instantaneos, agolpándose en ese momento, mezclando los bancos del colegio y los malabares en la cama, complicidades y desconfianzas, demasiadas cosas se entrechocaban en su mente...
-Juan, vos?!
-...Leo?, pero, pero, que gusto!, qué sorpresa!, qué placer verte!,..
Se abrazaron. Tanto tiempo..., desde el casamiento que no se veían, uno que otro chisme, algún comentario de terceros y nada más...,
Aunque en realidad, ella sabía mucho más...
Juan comenzó recordando los viejos tiempos, los buenos viejos momentos, salteó los malentendidos e insinuó un flirteo, tanteando alguna respuesta...
Leonor lo escuchaba y sonreía, hasta que vió el movimiento. Se recostó en la silla y su sonrisa fue más amplia y llena de promesas.
Juan malinterpretó el gesto, y continuó su lance. Detrás apareció Luly, lo ignoró por completo y saludó a Leo...
El hombre, farfulló una innecesaria explicación.
-Ho-hola, a qué no sábes?, mira con quién me encontré...
Luly lo miró con cierta lástima, Leonor le tomó la mano y le dijo:
-Será mejor que le digas...
-Mira Juan, lamento que nos encontraramos así, pero dá igual,... dejé una nota en la casa, con explicaciones...,mmm una nota de despedida...
-Despedida?, pero de qué estás...?
-Es el final, se acabó, nos vamos..., dijo Leo, pasándole el brazo sobre los hombros a Lucía...
-Ustedes?, no entiendo..., insistía el hombre
-Juan, la frase "ese era mi lugar", no estaba dedicada a Luly, sino a ti... dijo Leonor con desdén, y terminó -nos amamos..., te lo explicaría..., pero no vale la pena...
Lucía la miró con cariño y la besó. Se levantaron y tomadas de la mano se marcharon, juntas...
Juan miraba atontado como su mujer se iba con su amante...
...
-Juaaaannn!, gritaba Anselmo desde la playa, mientras le hacía señas, Juaaaannn!!!...
El hombre, seguía sin comprender, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿y ahora?,... aturdido, se levantó de la silla, y vió a sus hijos jugando a la pelota en la playa...,
-qué diablos!,
y fue con ellos...

lunes, febrero 12, 2007

Triángulo, la hipotenusa

Primero la internaron.
Seis meses
Después el tratamiento durante 2 años, horas de terapia, baterías de psicofarmacos, antidepresivos, las pastillitas rosas, las roja y blanca, y las amarillas...,
Ahora, la medicación y una sesión semanal, y atentos por la recaída.
Y volvió...
El título universitario, los cuatro años de su relación con Gaby...
La psicóloga que convenció al padre de la importancia que Leo conviviera con su pareja. "La contención", le dijo.
Ocho años desde la humillación, del dolor, de la traición, del estallido...
El intenso y bien pagado cargo en el estudio del padre, la comprención en las charlas con la madre...y poco a poco...
Era hora de poner las cosas en claro.
Primero con Gaby. Hubo lágrimas, pero era hora de ser sincera.
Hasta acá llegamos. No sos vos, soy yo...
Optó por esconder sus planes y dijo vagamente de un fin de semana largo en la costa.
Unas pocas cosas necesarias y a la ruta.
Juan y Luly...
Algunos contactos. El anonimato de las salas de chat. Escapadas furtivas cada tanto...
Ocho años, tres hijos, una hipoteca...
Recuerdos de una niñez inocente, y de una adolecencia intensa...
y la boda...
los amigos que la olvidaron, que la abandonaron
El convertible bajó de la autovía, y tomó camino a la aldea, unas pocas cuadras y estacionó junto al malecón.
No recordaba la terraza que se veía junto a la casa. Posiblemente cambios para atraer más turistas, pensó.
El mar estaba calmo y azul.
La brisa daba un toque justo, trayendo un fuerte aroma a jazmines...
Era un bonito día para morir, decía la canción en la radio...
Se puso la capelina, se bajó del auto y caminó hacia la cantina.
Como siempre, los hombres dejaron de hablar cuando la vieron.
De pasada le pidió a Paco "una cava, rossé, y unas tapas, por favor, y me las dejas en una mesa de afuera, voy hasta la orilla y vuelvo"
Se arremangó los pantalones y se fue a caminar por la orilla.
Pensaba en el re-encuentro.
Tarareaba felíz...

martes, febrero 06, 2007

El triángulo, cateto menor

Ya se cumplían ocho años...
Se conocen desde antes que el mundo se convirtiera en una aventura, cuando la vida no tenía sexos, solo amistad...
Compartieron el banco en tercer grado, detrás de Leonor, fue cuando Luly dijo que ella jugaría de arquero...
Se fueron de campamento los tres, en carpa, a pasar unos dias a las sierras, que tendrían por entonces?, nueve años, diez?
y cuando le entablillaron la pata al perro de don Bartolomé!, y el perro no tenía nada...
o cuando escapaban de la escuela y se bañaban en el arroyo desnudos, para que no se les mojara la ropa y los descubrieran...
Luly..., su amig"a/o" Luly...
Y después crecieron.
Leonor y sus tetas..., ja!, pero Luly sabía hacerlo reír...
Leonor y cada una de sus curvas..., y la diversión con Luciana..., y el sexo.
Con Luly el inició..., mal, como todos, pero como mejoró, entusiasmo y creatividad, decían.
Y después hubo otras para él, incluso Leo..., y Luly tambien tuvo lo suyo, épocas de excesos, de alegría... de rock & roll
Hasta que una mañana Luly entró a su cuarto, en la casa de sus padres, y se lo dijo.
Su amiga Luly necesitaba una mano, y Juan no dudó.
Tampoco dudó quien era el padre. El se haría cargo..., y se casaron
Era su responsabilidad.
Para eso están los amigos. Y la idea de un crío...
Cambiaron de geografía, consiguió trabajo en una distribuidora, y con el nacimiento de Juan Celso, Juan C. como le decía él, se asentaron, una casita con jardín, tres dormitorios, un fondo.
Y así empezaron...
Y un día le dijo que estaba embarazada... -otra vez?!, no entiendo, pero no tomaste?, -no, le contestó, quiero tener más..., -pero, habíamos quedado...
y Juan empezo a entender...
Cuando nació el tercero, Juan le sonrió a los parientes, repartió cigarros, y se preguntó como seguiría esto..., y si importaba...
No, no importaba...
El deber, un camino sin retorno.
El recreo, la cantina.
Una o dos veces por semana, alguna de las turistas que tomaban una copa en la cantina del muelle, se fijaban en él.
Una o dos veces por semana, él ponía su cara, mezcla de incomprensión y tristeza, y algún pecho maternal le consolaba.
Una o dos veces por semana, por unos minutos, él no se sentía atrapado...
Después del trabajo, caminó hacia el muelle.
Hora de la copita del atardecer... y quizás algo más...
Al pasar junto a los coches vió el espléndido convertible y confió en su suerte.
Compuso su personaje de seductor incomprendido y entró.
Mientras tanto.
Leonor bebía su vino en la terraza...

domingo, enero 07, 2007

Paradero desconocido.

Julieta entró desesperada y dijo
-no lo vieron a Efraín?
-tu novio?, no no..., contestamos al unísono
-no sé que le habrá pasado,no lo puedo encontrar...
-desde cuándo?
-hace cuatro días
-llamaste a la casa?, preguntó Fermín
-no, a la casa no, tengo el número del celular y no contesta..., dice que el número es inexistente...
-pero, y en la casa?, llamaste?, insistió
-no, creo que no tiene teléfono en la casa, y si tiene , no lo sé, como siempre hablamos por el móvil...
-bueno, pero puede correrse hasta allí y chequear, segur...
-no, él no vive acá, vive en la ciudad...
-y acá, dónde para?...
-...
-digo, acá en la aldea, dónde para?, en tú casa?, el hotel?
-mmno, no sé..., algunos días en casa, pero cuando se iba, como él siempre me llamaba, no se me ocurrió...
Fermín lo miró a Paco, que me miró a mí y yo se lo pregunté.
-qué sabe de su novio?
-por?
-casado?
-noooo, cómo se le ocurre?, divorciado, obvio no le pedí el acta, pero si él me lo dice, debo confiar...
-hijos?
-cuatro, dos varones y dos mujeres, 17, 14 y medio, 12, y la más chiquita 4 años..., la preferida..., vieran como se desviv...
-ah, los conoce.
-no, no, viven con la madre...
-y en fotos?
-no, Efraín no lleva fotos, dice que lo deprime saberse un mal padre por no estar siempre con ellos, yo le digo que no sea tonto, que ellos lo quieren, pero él se pone triste igual...
-Dígame Julieta, desde cuándo están de novios?, le pregunté
-Y..., unos siete meses, la semana que viene se cumplen, justo el viernes 8, me dijo con una sonrisa.
-Y en la ciudad, sabe dónde vive?
-Me empezó a explicar, pero como yo no conozco, no valía la pena, no le parece?...
-la dirección?, no, no?
-no...
-o sea que... nada..., en concreto, nada.
-le habrá pasado algo?
- a él???, no a él no le pasó nada..., pero a Ud..., venga, quiere tomar algo mientras le explico?...

martes, enero 02, 2007

El sapo, la princesa y el escorpión.

Iván Saputtovich, es un hombre bien plantado, alto, morocho, de ojos verdes.
Le dicen "Sapo", por acortar su apellido
Al llegar al umbral de la cantina, olfatea el aire buscando una presa, prende un cigarrillo, y camina hasta la barra. Me pide lo de siempre, se da vuelta, acodándose, la busca con la mirada, lento, profesional... y cuando sus ojos se encuentran, sonríe, levanta la copa y bebe...
Es un ritual...
Pero hoy, no
Se sentó en un taburete y me dijo,
-Zorgin, amigo mío, mi problema con las damas es existencial, sucede que yo realmente me enamoro, pienso realmente que es la única, la miro embelesado, la adoro, beso el suelo que pisa, no puedo creer que esté conmigo. No la merezco. ¿cómo puede ser que me permita estar con ella? Es como el cuento del sapo y la princesa..., comprende?
-bueno, dije sonriendo, entonces llega el momento en que la princesa besa al sapo y ...
-y ahí termina todo...
-mmm?!
-no es exactamente cuando la beso, ni cuando tenemos sexo..., ni después de tres meses de convivencia, no, no es algo puntual..., mire en realidad hay un momento, no sé cual, en que la mutación llega, pero no es que yo me convierta en príncipe, sino que ella se convierte en escorpión...
-escorpión?
-como el cuento del escorpión y el sapo...
-???
-Ud sabe, el cuento ese...,
-...
-mmf, escuche. Un escorpión quería cruzar a la otra orilla del arroyo, pero no sabía nadar, entonces le propuso a un sapo que se encontraba en el agua, que lo ayudara, el sapo le contestó que no, porque cuando él se acercara el escorpión lo iba a picar. Éste lo convenció que no, el sapo se acercó y lo ayudó a subirse en su espalda. Todo muy bien, pero en la mitad del arroyo, el escorpión le clavó el aguijón...
"qué has hecho?", le dijo el sapo, "ahora moriremos los dos", y el escorpión le contestó "no pude contenerme, está en mi naturaleza..."
Eso es lo que sucede, la dama en cuestión no es lo que me había dicho..., comienza a "entrenarme", moldearme para lo que "sería lo mejor para mí", pensar en que en realidad yo debería...
-ella tenía "otra naturaleza"?
-ahá.
-bueno, es que no era la indicada, ya verá que cuando aparezc...
-vió Ud a esa espléndida morocha de laaargas piernas y ojos azules, que acaba de entrar?
-pues...
-que bárbara!, nunca ví algo así!, disculpe Zorgin, tengo que conocerla..., aahhh, creo que me he enamorado...
Y allá partió...
...
-Creo que está en su naturaleza..., hará "sapo" otra vez...

martes, diciembre 26, 2006

El triángulo, cateto mayor

Ocho años han pasado...
Luly y los críos entraron a la casa después de despedir a Juan, a la pasada se miró en el espejo...
El tiempo, el clima, la rutina, los partos, las angustias, la desazón, el aburrimiento..., mierda!
Qué coño había pasado para dejarla en ese estado de destrucción, llena de rencor...
Ella, que los muchachos hacían lo que fuere por atenderla, que no tenía rival, ni siquiera Leo...
Leo...
Juan y Leo..., qué tontería...
Ella, que se llevaba a quién quisiere por delante, que cuando quedó embarazada eligió al que pensaba que sería mejor padre..., total...
Sí, Juan cree que el mayor es hijo de él, y se quieren, y si no se le parece que importa!, al fin de cuentas, es un buen hombre, y un buen padre, qué más pedir...
Es trabajador, no bebe, y a fin de mes, cuando cobra, le da el sobre completo. Ella es quién maneja el dinero, y la que le da lo necesario para sus gastos.
Es cierto que cada tanto lo pesca en un renuncio, pero bueno. No todo puede ser perfecto, no?
Ella sabe que si algún día decide abandonarlo todo, Juan se hará cargo de los críos...
Y lo hará bien.
Hoy podría ser ese día...
Después del almuerzo los mayores al colegio y el menor a la guardería, dejaría un poco de comida hecha para que tengan tiempo de organizarse.
La ropa lavada y planchada, como siempre, como todas las semanas, se darán cuenta que hacía eso todas las semanas?
Le dejaría una nota a su marido con instrucciones, a quién debe pedirle que se haga cargo de los quehaceres mientras tanto, incluso de la limpieza.
Le pediría a Anselmo que traiga a los chicos al atardecer, ya había avisado que los buscarían medio tarde, no es la primera vez...
Preparó el bolso, algo pequeño, nada llamativo, esto es una aldea, la gente vive tras los visillos...
Repasó una y otra y otra vez, todo.
La ropa, la comida, las cuentas pagas y las faltantes, la nota con instrucciones para Juan... y la nota de despedida.
Nadie, ni una amiga sabía lo que ocurría en en la cabeza de Luly...
Luly no era de confesiones, Luly tenía a alguien que no era Juan, Luly escapaba...
Cerró la puerta, doble llave, saludó a doña Ines, la vecina, que regaba los malvones, y partió con su mochilita.
Caminó al lugar de encuentro.
Finalmente.
Hacia el atardecer, la vimos venir desde el malecón, venía sonriendo y tarareando una cancioncilla por lo bajo...
Se la veía feliz y despreocupada...
Mientras tanto,
Leonor bebía su vino en la terraza...

martes, diciembre 19, 2006

Triángulo, el perímetro

Luciana (Luly), Leonor (Leo) y Juán se conocen desde primer grado.
Inseparables, clase media, vecinos de cuadra, veraneos juntos, imposible hablar de uno sin los otros dos...
A los doce años las hormonas aparecieron, y Juan miró para el lado de Leonor, pero Luciana apareció, revoleó ojos y pelo... y Juán cambió de dirección como el viento.
Terminado el encantamiento, Luly olvidó a Juán.
Dos años después Juán se acordó que Leonor tenía pechos y volvió al ataque...
Dos horas después de prometerle amor eterno a su pequeña novia, Luciana se le metía en su cama...,
Y rompió con Leo...
Luly volvió a desaparecer.
A la fiesta de egresados Juán invitó a Leo, pero llegó tarde a buscarla porque practicaba el kamasutra en un hotel, con Luly...
Y así siguió la historia, cada vez que Juán se arreglaba con Leo, paf!, Luly demostraba que se lo podía sacar...
Finalmente cuando cumplió los veititrés, se terminó el juego.
Luly se quedó embarazada y se casaron, por supuesto que invitó a Leo,
Se dice que cuando iba por el pasillo de la iglesia, Leonor comentó "ese era mi lugar", y Luciana se rió a carcajadas...
La joven pareja se mudó a la aldea, a comenzar su nueva vida.
Juán consiguió trabajo en una distribuidora, y Luciana se dedicó a su familia.
Tres niños en cuatro años la mantenían completamente ocupada, en su rol de madre y ama de casa.
Después del desayuno, Juán tomaba su chaqueta y portafolio y salía para el trabajo, al llegar a la esquina giraba la cabeza y saludaba a su familia que lo miraba desde el jardincito de entrada, y así partía al despacho.
Al caer el sol pasaba por la cantina.
Antes de entrar, con la habilidad que da la experiencia, se quitaba el anillo de casado, y entraba apesadumbrado y distraído, buscando un alma que lo "comprendiera".
Y así transcurrió el tiempo, año tras año. Los chicos crecían, Luly se hacía la distraída y Juán se creía más astuto.
Ocho años de la boda ya habían pasado, cuando la mujer estacionó junto al malecón.
Su espléndido descapotable se veía desde las ventanas de la cantina, y los parroquianos lo admiraron sin pudor, pero cuando ella se bajó, el auto perdió importancia...
Se sentó en una mesa de afuera, se quitó el sombrero, y llamó a Paco. Luego se descalzó, se arremangó los pantalones y se fue a caminar por la orilla.
Paco, dejo el pedido, una cava rosado bien fresco y tapas.
Juán admiró el auto al pasar, y como todas las tardecitas entro entre distraído y apesadumbrado a la cantina...
Leonor bebía su vino en la terraza...

martes, diciembre 05, 2006

La peluquería

En diagonal a la plaza del pueblo, en una de las esquinas, hay un poste de unos dos metros de alto, pintado de rojo y blanco, en forma de espiral descendente, y rematado con una blanca tulipa redonda.
Clara señal de que allí está la barbería del pueblo.
Al frente de este noble lugar se hallan los señores Rebetti y Ponticelli, quienes desde tiempo inmemorial están a cargo de la pulcritud capilar de los insignes moradores de la aldea. Gentes atildados como el alcalde, el boticario, e incluso el jefe de los municipales, pasan por allí periódicamente para ordenar, organizar y/o recortar cualquier cabello o barba rebelde.
Desde que llegué al pueblo que quiero saber cuál es Rebetti y cuál Ponticelli.
Imposible.
Siempre se han presentado juntos, y obviamente nadie ha sido tan maleducado de preguntarles a boca de jarro por su nombre, de tal manera que se los conoce como una sociedad indisoluble.
Uno de ellos de cabello grueso se peina hacia atrás, tiene cejas y bigote poblado, el otro es de pelo lacio, raya al costado, bigote finito. Y ahí se acaban las diferencias.
Ambos lo reciben a uno con un fuerte apretón, sonrisa llena de dientes, maneras sumamente itálicas, llenas de gestos ampulosos. Enfundados en sus impecables guardapolvos cortos, blancos, almidonados, con un peine y una tijera que se asoman del bolsillo superior.
En caso de tener que aguardar que alguno de los dos se desocupe, por estar atendiendo, enseguida ofrecen los servicios de Zulma, callada y voluptuosa señorita que tiene el oficio de manicurista, quien nos sonríe melosamente desde uno de los asientos que hacen las veces de sala de espera. Lugar donde también podremos encontrarnos con revistas y magazzines que nos contarán del último romance de Greta Garbo o si las tropas aliadas desembarcarán en Normandía o no. O la sección deportes, siempre la más requerida, donde nos enteraremos de la marcha del mundial en Chile. Temas de la última actualidad.
También está Domingo, lustrabotas oficial del lugar, que se nos acerca con el ceño fruncido y desprecio en la mirada, observando el estado de nuestro calzado, nos ofrece sus servicios de "restaurador", y aclarando, con una sonrisa cómplice, "que milagros no hace...", pero, asegura, nos dejará nuestros zapatos mejor que nuevos.
El punto es, que esa tarde, tranquila de clientes, Paco me dijo si podía irse a la peluquería.
Lo miré de hito en hito y le agradecí a Dios que le permitiera darse cuenta.
Paco no es de aceptar sugerencias...
Y allá partió.
Al llegar, fue recibido por..., alguno, que lo acompañó hasta el sillón donde sería debidamente atendido.
Todo peluquero, barbero o coiffeur que se precie, se sabe un artista. De tal manera que escuchó atentamente y en detalle todo lo que Paco le explicó que quería en su cabellera, "córteme aquí y aquí"..., Paco no es de mucho hablar.
Y el artista optará por una de tres, le cortará el pelo como le dé la gana, explicándole, que de otra manera le quedaría mal, o le cortará el pelo como le dé la gana, manifestándole que interpretó lo dicho por el cliente, o le cortará el pelo como le dé la gana, sin dar explicaciones...
Y así fue...
Finalizado su comentido, el artista le colocó un espejo de mano detrás de la cabeza, no para que juzgara su obra, sino para que la aprobara...
Paco no estaba feliz...
Y cuando Paco no es feliz, lo hace notar...
Me telefonearon dos horas después de haber salido para la peluquería.
El jefe de los municipales preguntó por mí, y después de saludarme le pasó el auricular a Paco.
-jefe, tendrá que pasar por acá, y pagar una fianza...
-qué pasó?
-le bajé dos dientes al peluquero...
Era mi oportunidad, -a quién?
-..., no sé, ¿cuál es cuál?
-pero la denuncia en tu contra,¿ quién la presentó?, ¿quién la firmó?
-uno porque le pegué, el otro como testigo...
-...ahora voy...

martes, noviembre 28, 2006

Las fiestas de fin de año...

Época de alquileres en la aldea, turistas que buscan algo distinto...
Entró una tarde. Se sentó. Dejó la cartera en la silla de al lado. Pidió una tacita de té con leche, tostadas, mermelada, manteca, azucar.
Se quedó mirando por la ventana, suspirando y mirando a su alrededor. Paco estaba acomodando las mesas de afuera, asi que le atendí.
-Tiene un lindo lugar aquí, dijo tanteando, tenía ganas de charlar y yo era la única posibilidad.
-pues sí, dije con cierto orgullo. Para que lo voy a negar, siento orgullo por lo que voy construyendo, Vino a alquilar algo para el verano?, pregunté.
-no no, en realidad solo para las fiestas de fin de año...,dijo, y me dí cuenta que era el solo el prólogo. Mi nombre es Gladys, continuó, y me ofreció la mano...
-mucho gusto, viene a pasar fin de año con toda la familia?
-Sí, vine yo sola, a reservar, era la única que disponía de tiempo,¿sabe?. Resulta que desde que nos casamos con Roberto, mi marido, dividimos las fiestas, navidad con su familia y año nuevo con la mia. Al año siguiente cambiamos, para que las nenas, tenemos dos nenas ¿sabe?, Dalma y Yanina, es que el Gordo es admirador de "el Diego", vió?, como le decía, para que las nenas se vean con los primos, y todos se encuentren con los distintos parientes e ir rotando. Sino, se convierte en una rutina, ¿sabe?, y no es bueno. Beto cree que así, como una está de visita, trabaja menos..., por que va a la casa de otros...,ja!. Cuando vamos a la casa de mi suegra, trabajo el doble, sé que cuando no estoy presente, la madre de él está dele y dele criticando, que si las nenas se vistieron así, que si el pionono que trajimos, no es lo que quería o si el vithel toné, no está como ella se lo hacía a Betito cuando era soltero y vivía con ella. Y ni hablar si el nene está más gordo, o más flaco, o la camisa no está bien planchada... Digamos que la señora no me traga, y todavía me mira como "la mina esa", que se lo enganchó al hijo, y nadie sabe que me vió...en fin. Ahora, cuando vamos a la casa de mi mamá..., tambien trabajo el doble...Pobre mamá..., la cintura la tiene mal, además tiene divertículos, y cómo está con esas várices!..., no se puede estar parada, el doctor le dijo que baje de peso, pero ella no hace caso,y hay que ayudar. En mis cuñadas no se puede confiar, ellas llegan con esos sátrapas que tienen por hijos, los sueltan como quien se desentiende de una orda, mientras les dicen a mis hemanos que se hagan cargo, al fin de cuentas es la casa de su familia.
Aproveché que se detuvo para respirar y morder la tostada y dije
-y entonces, por qué alquilan?
-el Gordo, yo le digo Gordo a mi marido,¿sabe?, le cuento, el Gordo trabaja en una companía de seguros, y cuando llega fin diciembre, empiezan a festejar el fin de año con reuniones aqui y allá, además se reune con los del club, los de la canchita de la otra cuadra, los ex-compañeros de colegio, algunos clientes que lo invitan, unos primos..., ya ni sé con cuanta gente se junta para despedir el año!..., en fin, que se lo nota chispeante casi todos los días, ¿me entiende?. -Yo atiné a asentir y ella continuó-. Cuando nos pasó a buscar el 31 último, venía muuy contento, entre una reunion y otra, se lo veía que estaba despidiéndose del año con todo, Gordo, ¿estás bien? le dije, me miró sonriendo y dijo "yo?,por supuesto".
Y bueno pensé yo, dejálo que festeje, al final todos tenemos derecho.
Fuimos en el coche, llegamos a casa de mamá alrededor de las ocho, las nenas desaparecieron con los primos, a tirar petardos o no se que salvajada le querían hacer al gato. Yo me fuí para la cocina con los tupper con ensaladas y el tiramisú, que me sale bárbaro, una reseta nueva,¿sabe?. Y el Gordo se fue con el tio Ismael, que estaba preparando una jarra de clericó. En eso aparecieron mis cuñadas que estaban en el jardín, y nos pusimos a charlar, mientras lo veo al Gordo, que tenía en su mano derecha un vaso de whisky del tamaño de un farol. Una cosa llevó a la otra y lo perdí de vista por una hora o así. Cuando paso por el living, lo veo en un grupo, discutiendo como debía formar Banfield la próxima temporada, el tio Ismael, mis hermanos Cacho y Vicente y mi primo Renato, primo por parte de mi papá, ¿sabe?, y el Gordo, apoyado suavemente contra la biblioteca donde mi mamá tiene sus adornos, lo miré a los ojos..., "adobadito" me dije. El vaso era una extención del brazo, si lo vaciaba, tio Ismael se lo llenaba.... Qué hacer?, si le digo algo hay pelea seguro..., ma sí me dije, que disfrute. A la media hora vuelvo y lo miro, ya ni sé que tenía en el vaso, me quedo mirándolo bien... El tipo estaba frito!...totalmente, solo le faltaba roncar...En eso aparece mi papá que acababa de llegar y dice "Beto!, como estás!?", y le palmea la espalda...
Y el Gordo se me vino en banda...
A la pasada manoteó la biblioteca y la arrastró tambien... Mientras yo gritaba Gordoooo!!!, mi mamá gritaba "la bailarinaaa!!!".
Le explico, cuando mi abuela emigró a la Argentina, tenía siete años, y lo único que se llevó de Italia fue una bailarina de porcelana, y es el único recuerdo que le quedó a mi mamá de ella...
Simplificando, llamamos un remís, y entre todos lo subimos al Gordo, que roncaba como si nada. Cuando llegamos a casa, entre el remisero y dos vecinos de la casa de al lado que ayudaron, lo llevamos hasta la cama, y ahí lo dejamos...que roncara a gusto.
A la mañana siguiente, mientras desayunaba con las nenas, sonó el teléfono, oigo que mi marido atiende, y después viene chancleteando por el pasillo, y me dice "che, Gladys, tu vieja... Cada día está peor, eh?, le digo felíz año y podés creer que me mandó a la mierda?"
-...
-y sí..., las pasamos acá..., me traería más té, por favor?

lunes, noviembre 27, 2006

El trio

Jean-Jacques es un galo de hombros y estatura considerables, gran fumador de "gauloise" y sonrisa fácil, es el marinero de Iñaki.
Todas las mañanas, bien temprano, le escucho pasar junto a la cantina, va tarareando alguna tonada marsellesa y dejando tras de sí, su olor a tabaco. Saluda de lejos y marcha a paso firme por el muelle rumbo al barco.
Allí se encuentran, preparan las redes y salen en busca de la pesca diaria. Tipos duros, diferentes, sin embargo, el tiempo los ha hecho los mejores camaradas.
Melissa y Melina, no son parientas, sin embargo en algún momento de la historia, sus antepasados se han cruzado. Las dos delgadas, de ojos grandes, cabello largo, ondulado. Gesto alegre y juvenil, con arrugas a los lados de los ojos, y en la comisura de la boca.
Todas las tardes, al ocaso, vienen caminando por la playa, juntas, charlando y riendo. Se sientan en la terraza y esperan la llegada del pesquero.
Melissa y Melinda son las mujeres de Jean-Jacques.
Una tarde compartí un cafe con ellas. Después de hablar de la pesca y el clima durante más de media hora..., opte por ser más frontal.
Un trio?
Me contaron que las dos aman profundamente al galo, a una le nace lavar y la otra plancha, que una limpia y la otra ordena, que les gusta cocinar a las dos, comidas y postres, y se turnan con los trastos, que si bien Jean-Jaques es quién mantiene el hogar, ellas ayudan tejiendo para afuera...En fin, que no tienen problemas...
- Si, si, les dije,- pero, y?, reconozco que cuando curioseo no soy muy prudente.-Pues dormimos juntos..., dijeron.
Levanté una ceja y me quedé esperando, hasta que rieron a carcajadas.
-Mira,esto es un secreto asi que sé discreto, Jean-Jacques es muy, eehh, fogoso, si tiene tiempo, a la mañana, a la noche después de cenar y los dias que no sale a trabajar..., uf! ni hablar, el verano pasado, cuando hubo que calafatear el casco del barco, y estuvo parado quince dias!... Mon Dieu!, le ofrecimos ayuda a Iñaki para que terminara antes. Fue muy duro. Y de esto con él no podemos hablar. Entonces, sin que se de cuenta, nos turnamos, una semana cada una. Le hemos dicho la más gran variedad de historias del por qué esta vez una u otra. El día de "cambio de guardia" es el viernes-.
Hoy es viernes...
El barco había atracado y ambas salieron corriendo en su busca. Verlos abrazados a los tres, alegres y felices daba gusto. Iñaki saludaba a las mujeres mientras hacía un guiño complice a su amigo.
Al pasar junto a la cantina, les saludé con la mano en alto. Iban contándose las nuevas del día... en la mirada de una se veía cierta lujuria, en la otra, se deleitaba la paz del descanso merecido.
Hombre afortunado este Jean-Jaques.

miércoles, octubre 04, 2006

Chismes en 4 tiempos

Hace 15 meses:
-Buenos dias Don Bartolomé, como está?, y que sonrisa que se trae.
-Pues verá Ud, sirvame una grapa y le cuento..., por supuesto que apelo a su discreción..., Salud, el tema es que me he hecho una de esas vasectomías, y me siento muy contento. He aprovechado mi último viaje a la ciudad y sin decir nada a nadie, me he operado. Mi mujer, Doña Hayde, está tratando de quedar embarazada, aunque ya tenemos dos hijos,que ya están grandes, ella quiere otro. Pero yo, no. Por otro lado, Ud. sabe que tengo una querida, Carito. Ella me ha estado trampeando para quedar embarazada y finalmente ponerme el moño. Pues ahí tiene, de esta forma continúo ligandome a las dos sin riesgos y me evito las discuciones.
-Hombre, Ud. sí que es una monada!
Hace 12 meses:
-Buen día Lola!, qué haces aquí tan temprano?, te sirvo el desayuno? completo?
-Calláte y escuchá Paco, A que no sabés quién está embarazada?, Carito!, finalmente Don Bartolomé la dejó de encargue. Dice que ültimamente estaba más "activo" que nunca, y que le había dicho que si tenía que ser... Podés creer que el viejo ese todavía tenga con qué?, y ahora ella dice que se le va a poner firme, que se lo dice él a Doña Hayde, o se lo dice ella. Que con un crío de por medio no se juega. Que hasta ahora ella seguía calladita, porque Don Bartolomé tiene hijos, una familia, y ella no quería entrometerse, ni ser una rompehogares, pero ahora... Le ha dado un ultimatum, tiene hasta que se cumpla el tercer mes..., después...
Hace 9 meses:
-Buen día Cloe!, como estás?, algo para tomar?, con un emparedado tal vez?
-Pues si, me vendría bien. Vengo de lo de Doña Haydé, la dueña de la farmacia, parece que a la vejez..., está encinta!, puedes creerlo Paco?, una mujer grande con hijos que están para casarse..., y ésta que se viene con semejante rollo. Dice que ella y Don Bartolomé lo estaban dele buscar, que a pesar que su a marido se lo veía un poco cansado el último tiempo, no había mañana que no escribieran a París. Y bueno ahí está. Tanto va el cantaro a la fuente que al final..., pañales.
Hace 1/2 hora:
-Hola Paco, qué tal estuvo la ceremonia?
-Muy linda. El padre Jorge habló muy bien a los nuevos cristianitos, que eran un montón!, Entre los del campo y los de la aldea...., como diez u once, muchos. Y todos se portaron bien, salvo un par de viejas que chismorreaban por lo bajo, por Carito. Padre desconocido. Bueno, ella lo conoce, y sabrá que es lo mejor...Tambien estaba Doña Hayde, muy contenta con su niño. Y ni hablar de Don Bartolomé, el boticario. Aunque tenía un gesto raro, no diría de orgullo..., no sé, como ausente. Todos comentaban lo bien que se han portado con Carito, ya que ella no tiene un trabajo fijo, y parece que le ayudarán hasta que el anónimo padre se digne hacerse cargo.En reconocimiento lo nombró padrino de la criatura. Todo un gesto.
Lo único que me llamó la atención fue la foto que se sacaron al final. Ellos tres, los dos críos, y el padre Jorge. Le diría que el cura tenía una cara de orgullo..., como más allá del deber...,

jueves, septiembre 21, 2006

El artista local

Si aparece un turista..., solo tenemos que esperar media hora, no más, y llega el artista local.
Lorenzo es el artista del pueblo.
Profesor de dibujo, titulado, del colegio parroquial.
Con su enorme boina y su moño de color, su aspecto es entre bohemio y existencialista. Deambula entre las mesas distraidamente, aunque en realidad avanza como un predador, con la presa perfectamente ubicada entre ceja y ceja...
El turista novato.
Lleva bajo la axila un block de hojas canson, donde inmortalizará al parroquiano distraído, que aunque él no lo sepa, es una verdad a gritos que aceptará el servicio.
Los locales nos negamos sistematicamente a la posibilidad de la tomadura de pelo pública, pero el foraneo...
Siempre aparece alguien con espíritu de martir sin prejuicios, dispuesto a posar durante "unos minutitos", quieto, incomodo, observado, y con "aire despreocupado", que no le dará importancia a la cosa...
Negociado el precio, Lorenzo se sienta, cruza las piernas, enciende un cigarrillo, y echándose hacia atrás clava a su modelo una mirada larga, profunda, estudiándolo con aire grave y profesional.
En ese momento los contertúlios se aprestan al parto artístico, se habla en voz baja, casi susurros, nadie molesta, algún "cogoteo", y nada más.
Lorenzo impávido, traza lineas y sombras aquí y allá con un ojo entrecerrado por el humo, mientras la ceniza se le derrama sobre la solapa. Cada tanto se echa para atrás contempla con mirada crítica, y vuelve a lo suyo, borra, corrige, retoca, compara, hasta que finalmente frunce el ceño con total desaprobación..., entonces estampa una gran firma artística.
Arranca la hoja del block, y se la entrega al cliente, con un gesto indiferente y apático, adelantándose a cualquier tipo de crítica. Él está más allá de ellas, y del dinero...
El cliente observa su retrato con sorpresa e irreconocimiento..., y sin emitir palabra paga su impuesto a la inmortalidad...
El hombre expone el "original" que le acaban de entregar, los murmullos de aprobación en la cantina, refuerzan el ego del modelo.
Mientras el altivo retratista bohemio se aleja con su soberbio andar de artista incomprendido...

miércoles, septiembre 06, 2006

El padre Jorge

Un par de miércoles atras los vi a Suit y Paco charlando largo rato, tomando medidas afuera y mirando desde las rocas hacia la terraza (deck les dicen ahora). Finalmente, Suit, que me conto que es ingeniero, me explicó que debería reforzar el maderamen del lugar, sobre todo por los chicos de la guardería, que cuando vienen, almuerzan ahí, es lo que importa a Paco. Y además, de noche los adultos piden sentarse afuera...
Hablamos del como-cuando-cuanto, y llegamos a un razonable acuerdo, yo pongo los materiales, ellos lo hacen (soy un explotador!).
El miércoles, quedamos. Un día, nada más. Cerramos hasta el ocaso.
Aprovecho y me voy a ver al viejo Nigel, el que cuida el faro.
En el camino me encontré con el padre Jorge.
Recuerdo que apenas llegó al pueblo, recién designado, se paseó por cuanto lugar abierto encontró, saludando y sobre todo, dogmatizando. Cuando nos visitó le dije: padre, con calma, no todos tienen humor. Asintió, y no me hizo caso. Cuando ya lo estaban por echar entre cuatro, opte por invitarle a almorzar. No se negó.
Me pregunté si escondería la comida bajo la sotana... que barbaro!, me recordaba al hermano Alfredo, de mi juventud, que enorme barriga!, parecía que le saltarían los botones de la sotana en cualquier momento.
Las cosas ya se habían calmado, cuando me dijo algo sobre mi guiso..., luego sobre el pan que hace Paco..., después levanto el dedo para hablar del vino..., fue ahi cuando le comenté que el sabor de sus ostias dejaban mucho que desear y que su vino tenía sabor a poco, me dijo sacrilego y yo malagradecido, que yo era un pecador y que en mi taberna... felizmente Paco me lo sacó de las manos. Él sabe que los uniformes me caen gordos.
A los pocos días lo cruce y me habló de las putas del pueblo, le dije que alguna gente me honraba con su amistad y esto me enorgullecía, círculo en el que el no estaba incluído...
Pero sin embargo nos respetamos, el da consuelo y consejo donde otros prefieren lavarse las manos. Y yo le convido una grapa italiana, si no se mete conmigo.
Pues bien, el hecho es que me lo encuentro camino al faro, y me dice: veo que lleva Ud. una botella, va a visitar al viejo Nigel?, pues si, le contesto, bien bien, entonces le acompaño, está muy enfermo y no tiene quién le cocine...
Cuando llegamos, Tina, una de "las chicas", le alcanzaba un plato de minestron...
El cura la miró, me miró,abrió la boca...lo miré, carraspeo y dijo: eh!, traje cartas, jugamos una partidita?...