
-y entonces, cuando iba a cruzar, se agarró el pecho, hizo un gesto de dolor, después miró con cara de sorprendido a su alrededor, y paf! cayó redondo en medio de la calle, comentó Fermín, excitado.
-en la calle?, preguntó Renato muy atento.
-sí, literal, incluso alguno corrió para hacer algo, pensando en el peligro que lo pisaran ahí tirado...
-claro, todavía no sabían que estaba muerto, terció Primitivo.
-y aunque supiéramos, no por eso vamos a dejar que un bondinho se lo lleve puesto, no?
-sí, por supuesto.
-y ahí quedó?
-sí..., lo rodeamos, los que estábamos ahí, y medio cortamos el tránsito..., uno llamó al número de emergencias y nos quedamos, qué se yo, acompañándolo..., qué hacés en un caso así?
-y no había sangre?, nada?...
-no, uno de los muchachos pensó en buscarle entre la ropa, algún documento, quién era, para llamar a los parientes, merde! uno no está preparado para ver a la gente morirse, así de golpe... Porque, aunque el hombre no me resultase conocido ni nada, es como que la muerte pasó por ahí cerca, donde yo estaba..., rozándome, y si se hubiera confundido y me llevaba a mí?
-confiemos en que, el de la parca, sea un servicio organizado, no?, dijo Suit con sorna, mientras le ponía más soda al campari.
-sí, bueno, Uds me entienden, hay algo de... no sé, cuando alguien se muere sentís que te enrostran tu finitud, y si pasa así, como que te tocó el turno en la tómbola...
-Ud prefiere del tipo, enfermedad larga, que se lo va comiendo por adentro, hasta que no queda nada más que comer?, le pregunté al testigo del evento, mientras reponía los platos de la picada.
-y?!, estas cosas a la sorpresiva, no se me dan bien...
-Ud boss, como lo ve?, dijo Paco a la pasada
-yo era chico cuando mi padre murió, estuvo meses retorciendose de dolor, en nuestra casa, hasta que en las últimas semanas, los médicos lo tenían totalmente dopado, ya no estaba con nosotros aunque respirara. En aquellos años no había manera de pelear contra ciertas cosas, la palabra cáncer se decía en voz baja, y con temor..., no nombres al diablo, decía una tía...
-lo parió...
-no es de las mejores imágenes, no, sin embargo, reconozco que veo la muerte como un paso más, pienso en los que se van como a alguien de viaje. Como se refieren los artistas, "está de gira".
-a mí me aterra, definitivamente..., reconoció Renato, dejando un hueso de aceituna en un platito.
-y sí, de eso se trata..., de definitivo, insistió Suit con tono zumbón.
-ud me entiende...
-mi temor en este tema, es todo lo que me queda sin terminar, de hecho más que temor es bronca, me jode los planes sin resolver, vea, yo tengo responsabilidades..., como me va a agarrar, así, de sopetón, sin avisar..., aclaró Primitivo molesto, podría ser una tortillita?
-dos!, gritó Nigel desde la puerta
-tal cual, no tiene un teléfono para hacer una cita??, que poco civilizada!, insistió Suit
Y la cosa siguió durante un buen rato. Pero del muerto, ni un dato.
Después del almuerzo, tras sendos pocillos de café, la cosa siguió.
-Y resultó que era pariente de don Bartolomé, el boticario.
-no diga?
-ahá, puede creer que son de ascendencia nórdica.
-...¿? y?...
-que el tipo dejó por escrito que si le pasaba algo, quería un funeral vikingo!
-andááá..., denserio?
-como se lo digo, y don Bartolomé fue a hablar con don Ramón, porque esto de poner un fiambre en un barco y después prenderle fuego, está reprohibido...
-y, es como medio extraño, no?
-y, entre el fuego, los escómbros en el agua, el cadaver cremado. Y Ud sabe que los municipales tienen reglas para todo...
-y Don Ramón puede hacer algo?, porque por más que sea el alcalde...
-mmmmno sé.
...Y esa noche...
-Finalmente, Don Ramón organizó un "traslado de importantes obras pictóricas que representan a la aldea," de un lado para otro y vuelta, y ordenó en la comisaría, que le hicieran de escolta. Y allí marcharon los seis municipales en el móvil. El carpintero de San Augusto hizo un barco a medida para la ocasión, con madera muy inflamable, y ahí pusieron al finao. Anselmo lo trajo en la camionetita y lo bajamos en la playa.
-Al barco?
-Nave y marino. Con ayuda de los muchachos, metimos el barco en el agua y lo arrimamos al muelle. Don Bartolomé, como el deudo más cercano, se encargó de recitar el valhala,
-el qué???
-valhala..., alos gritos vea, desaforado el hombre, se arrimó al barco y zas!, arrancó:
Mirad, que ahí veo a mi padre.
Mirad, que ahí veo a mimadre,
a mis hermanas...
y hermanos.
Mirad, que ahí veo la línea de...
mis antepasados, hasta el principio.
Mirad, me llaman.
Me invitan a que tome
mi lugar con ellos.
En Valhala...
donde los valientes...
pueden vivir...
para siempre...
-eso recitó?
-ahá... estaba como poseído el hombre...
-qué bárbaro!
-Y ahí nomás..., prendió la pira... Y nos quedamos hasta que ardió en grande...
-Ud sabe lo que pasa muchas veces en estos casos, no?, acotó Suit, mirando el fondo de su copa.
-sip, por el fuego, calor, gases, músculos que se contren, etc etc...
-ahá?
-... y, el muerto se sienta..., dijo Primitivo con tranquilidad.
-NOOOO jod-enserio?, y???, se asombró Honoberto.
-pero uncagasoooooo!!!, deben haber quedado Don Bartolomé y la mujer solos, vea..., no, miento, había alguien más que estaba con un matafuego por cualquier cosa...
-y qué paso???, quiso saber el otro.
-ni idea, nos vinimos rajando todos a la cantina..., terminó Primitivo con una sonrisa
-menudo susto...
-quién??? oiga, por quién me toma?, lo que pasa es que nosotros, a pesar del pedido del muerto, preferimos los funerales irlandeses. Pst, habráse visto. Y apuró su copa.
-por supuesto..., acompaño Suit haciendo lo mismo.