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jueves, octubre 19, 2006

hoy es jueves

Hoy es jueves, los jueves Iñaki trae mariscos...
A la semana de haberme instalado, una noche cayó Iñaki.
El tiempo malo, llovia fuerte y había viento.
El hombre entró observando todo, silencioso, mojado, cansado; y se desparramó en una silla cercana al fuego.
Recuerdo que le conté lo que había para comer, y me dijo que solo le importaba que estuviera caliente, ah! y una copa de vino.
Comió apurado al principio y después mas despacio, saboreando. Disfrutando el calor y la tranquilidad. Una hora y tres platos de comida después, me acerque con el café, había bebido bastante, pero estaba cómodo, nada más.
Me contó que vive en su barco, que todas las mañanas sale a hechar las redes, que a veces hay y otras..., que tiene cinco hijos que viven con la madre, en la ciudad, que hace tiempo que la dejó, que en realidad ella lo había dejado antes, pero él no se había dado cuenta, que al principio el quería que sus hijos lo acompañaran, pero después de la muerte de su hijo mayor..., la cosa cambio, que la familia se mudó a la ciudad con la excusa de la escuela, y el se quedó, que viajaba los fines de semana y llevaba el dinero, hasta que una vez por una cosa y otra, por otra y los viajes se fueron espaciando. Los hijos lo quieren, pero nada de demostraciones en público, Iñaki sabe que en el fondo, se avergúenzan un poco de él.
Hacía tres meses que no los veía, y noté que se le quebraba la voz. Aproveché para dejarlo con sus pensamientos, mientras saludaba a los últimos que ya se marchaban.
Al volver con más café, lo encontré dormido.
Afuera seguía lloviendo. Le arrimé una manta.
Apagué las luces y me fui yo tambien a dormir.
En la mañana ya se había ido, y esa misma noche, trajo mariscos. Fue un jueves.
Si, esta noche comemos mariscos

miércoles, septiembre 27, 2006

Matéo, el mayor

Me encontré con Iñaki en la parada del autobús, yo esperaba a unas tias viejas que se caerían unos dias por aqui, Victorina y Prudencia. Él a su hijo mayor.
Matéo tiene más años en su espalda que en el documento, que dice dieciseis. Es el segundo, pasando a ser el mayor después que muriera su hermano Xavier. Está en una adolecencia dura, de padres separados, lejos de uno de ellos. Mala cosa. Se extrañan y necesitan, pero Mateo debe terminar el colegio.
Al bajar me saludó a la pasada. Yo apenas le ví mientras recibía a mis parientas. Y allí nos separamos.
Padre e hijo se fueron hablando y riendo. Se quedaría el fin de semana largo, -nada más? quiso saber Iñaki, y a qué?, le contestó el otro.
Aparecían en la mañana a desayunar, ya peleando, por los horarios que imponía el padre, por las decisiones, por los comentarios, por todo, y ahi se marchaban.
El primer día salieron de pesca, y a la vuelta ya se habían cruzado un par de palabras fuertes...
En la noche los tonos subieron cuando en la cena Mateo pidió vino...
Y así siguieron día tras día.
Jean jacques en un aparte le dijo a Iñaki que fuera más paciente, que buscara algo más..., debajo. Por otro lado le dijo lo mismo a Matéo...
Finalmente, la última noche se produjo.
Matéo habia bebido bastante antes de venir a cenar a la cantina. Iñaki, ese día había salido a pescar sin su hijo.Y masticaba y preparaba una disculpa por los malos momentos pasados..., cuando se encontraron.
El chico fumaba impertinente y despreocupado. El padre levantó el tono. Matéo contestó con riesgosa ironía..., el sonido del sopapo fue claro y contundente...
Se miraron profundamente, largo, sin hablar, que decir ahora?.
Mientras a Iñaki se le resbalaba una lagrima por la mejilla, su hijo sentía el ardor del golpe...
-qué nos está pasando?, preguntó, y Matéo comenzó a llorar despacito, en silencio, desolado...
Les ofrecí que pasaran atrás para estar más tranquilos, y me dijo que se iban a caminar por la playa, luego volverían por la cena.
Ahí el chico le contó de sus problemas en el colegio, de los novios de su madre, de las peleas con sus hermanos... y finalmente, del posible embarazo de su novia..., y la lista siguió y siguió y siguió..., hasta el amanecer.
Cuando volvieron quedaban un par de parejitas, Paco jugando al tute con Fermín, y la paz del sol asomando... Les ofrecí un par de submarinos con medialunas recién hechas, que aceptaron de mejor humor.
Hacia la tarde, después que despidió a su hijo, Iñaki pasó por la cantina, tranquilo.
Le pregunté como había ido todo, sacó un papelito del bolsillo del pantalón y me lo mostró, me dijo que Matéo lo había bajado de internet y se lo había dado,
-para que practiques, me dijo...
Entonces lo leí:-"cuando te pido que me escuches y empezás a darme consejos, no estás haciendo lo que te pido.cuando te pido que me escuches y te ponés a decirme que no debería sentirme así, me estás lastimándo.cuando te pido que me escuches y pensás que tenes que hacer algo para solucionar mi problema me estas fallando, por raro que parezca. Solo escucháme, no digas, no aconsejes, no hagas, ... nada, solamente escucháme. Necesito que aceptes que me siento como me siento, después veremos, pero ahora, solo escucháme..."
-y entonces?, le dije.
...nada, estoy aprendiendo..., y se fue caminando, despacito, en silencio, rumbo al barco...