
En realidad mi ayuda es más económica que otra cosa, puesto que al ser maestra de chicos autistas es poco lo que puedo hacer, pero su salario es bajo, y además nos llevamos bien.
Sin embargo, siempre he sentido cierta pena por ella, no es muy agraciada, y su vida tanto amorosa como social, ha sido escasa.
Pero es una bellísima persona y yo disfruto su companía.
Días atrás me ha sorprendido con una buena noticia, está enamorada y para nuestra alegría (por supuesto, la mía también), es correspondida.
Temo que sea un vivillo que se quiera aprovechar de ella, o peor, un hombre casado.
En realidad, no es preocupante, ha pasado antes y yo he eliminado el problema, o sea que, no debo adelantarme, veremos.
Esta noche viene a cenar el candidato y me lo presentará.
Estoy muy nervioso.
La felicidad de mi hermana es muy importante para mí. Somos muy unidos, de familia católica, practicantes y a pesar de mi actividad, devotos. No hay semana que no me confiese. Siempre con el mismo, el padre Juan Cruz, desde hace 15 años. Reconozco que si no fuera por esto, me costaría mucho mirarme al espejo, pero contar con el perdón de Dios es imprescindible para mí.
Él es ciego, y yo fuerzo un poco la voz, para que no sepa del todo quién o como soy; pero bueh, así me arreglo. Y me va bien.
Han tocado el timbre, escucho murmullos en la planta baja, el novio de mi hermana ha llegado, alguna risa un poco ahogada, pero feliz. Me hace sonreír, parece que es el indicado.
Bajo la escalera ajustándome la corbata y preparando mi mejor sonrisa de bienvenida.
-ah, aquí estás, quiero presentarte al hombre que me ha devuelto la alegría, y que espero aprecies como yo lo quiero, Juan Cruz, este es mi hermano...
-pero pero..., Ud no es el Padre Juan Cruz de la iglesia de San ...??
-ah, nos hemos visto?, o mejor dicho..., me has visto?, porque notarás que yo no puedo...
-pero Ud es un cura!!!!, cómo...?
-sí, pero el amor de tu hermana me ha hecho recapacitar..., voy a colgar los hábitos..., ya he pedido una reunión con monseñor y...
-pero y sus obligaciónes?, y el secreto de confesión???!!!, porque si Ud deja los hábitos dejará ciertas restricciones, verdad?
-ni que lo digas, es un gran peso que llevo en los hombros, desde hace tiempo...
-y entonces saldrá a contar todo??????????, dije a voz en cuello.
-José, intervino mi hermana Sofía, cálmate, pareces escandalizado, por otra parte obviamente que Juan Cruz no ha reconocido tu voz, o sea que tus faltas él no las conoce..., y además, salvo que te has quedado con algún vuelto en tu trabajo en la taberna, que otra cosa puede haber de malo en tu vida?..., te conozco bien, dijo apretando mi brazo.
Mientras cenábamos, me quedé pensando que debería buscarme otro padre confesor..., y tal vez otro novio para Sofía...
Quizás debería buscarme otra hermana?...